Un poquito de inspiración

Manejando meditando.

Vivimos muy deprisa, siempre pensando en el después y no en el ahorita…
Una de las cosas que observé mucho en mi viaje al D.F. del verano pasado fue la expresión en la cara de las personas que iban en los taxis, en sus carros y en los transportes públicos. Siempre con el ceño fruncido, siempre preocupados por los problemas en vez de pensar en posibles soluciones.
Se percibía una personalidad tensa en esas personas y hasta se veían infelices o frustradas. Parecía como si el trayecto de la casa a la oficina y de la oficina a la casa fuera el mejor momento para pensar en todos esos problemas que viven con nosotros y así, no perder la costumbre de vivir en constante estrés.
Esto no sólo se observa en las ciudades grandes que te consumen, aquí en Obregón también se pueden ver esas caras de tensión y preocupación en las personas, sobre todo en nuestras pequeñas “horas pico” cuando todos están desesperados por llegar a sus casas, por resolver asuntos pendientes o por comer rápido y regresar a la oficina a terminar ese trabajo que parece un cuento de no acabar.
Tantos semáforos y tantas filas de carros que consumen el tiempo y las personas no se dan un momento para voltear a su alrededor y apreciar lo que ven sus ojos. En vez de eso, se sumergen en el mundo de la tecnología o en el mundo de las preocupaciones.
No me gusta que la acción de manejar o el hecho de ir en carro esperando llegar a nuestro destino se convierta en una sesión de tensión y estrés. Por eso, por mi parte, trato de despejar mi mente de problemas o de cualquier situación que me tenga estresada mientras estoy manejando. Me tomo más en serio la parte de observar y de apreciar el momento, resulta mucho mejor que preocuparme por asuntos que en ese momento me es imposible resolver.
Para mí existen algo así como 3 categorías en las que disfruto de esos viajes en carro y que según una entrada que leí hoy, inconscientemente estoy creando un momento de meditación al día:

1- Cuando voy manejando: Me encanta sentir la libertad y el poder de ir a donde yo quiera. No hay nada como poner mi disco favorito (Lorde, obviamente), escuchar cada verso y cantar el coro como si yo fuera la cantante, ¿ya saben? Sí, igual y mis vecinos en las filas de los semáforos se me quedan viendo raro pero les aseguro que vale la pena. Es un momento solo para mí que puedo disfrutar cada vez que voy manejando. Eso sí, siempre con responsabilidad y precaución.

2- Cuando voy de copiloto: Es muy tranquilizante poder ver la naturaleza, sobre todo en esta época del año porque aunque no me crean, he visto muchas flores coloridas y lindas. Últimamente también me gusta mucho que aunque el sol de primavera nos da suficiente calor (casi casi como el de nuestro querido verano), al mismo tiempo se siente ese aire fresco que nos invita a cerrar los ojos y a disfrutar del instante. Para mí la combinación de esos dos elementos es mágica.
Otra de las ventajas de ir de copiloto es que puedes observar más. Les recomiendo que no se limiten a ver lo que siempre ven. Levanten la mirada y van a poder descubrir un montón de cosas nuevas. Les puede llegar a parecer increíble todas esas cosas que nunca habían visto.

3- Cuando voy en carretera: El hecho de relajarme con los paisajes de la carretera y la velocidad del carro es una de mis cosas favoritas de viajar. También pasa algo chistoso… Irónicamente me desconecto del mundo en el momento en que conecto los audífonos a mi ipod para poder escuchar mi música favorita. En este caso son canciones que, si hicieran una película de mi vida, serían parte del soundtrack. Un cliché que se adapta perfectamente a mi forma de vida porque vivo atrapada en una película mental.

Estamos iniciando un nuevo mes, por eso los invito a que intenten relajarse en vez de preocuparse cuando van en el carro. Ese va a ser su momento de meditación al día que tanto necesitamos. Va a ser como tomar un respiro y créanme que les va a hacer muy bien.
Regálenle una sornisa a todos los que manejan con su cara ruda y enojada. Observen lo que hay a su alrededor. Aprecien la belleza de la naturaleza. Vean a direcciones diferentes y descubran cosas nuevas que siempre han estado ahí pero que nunca se habían dado el tiempo de ver.
Van a ver cómo todo es un poquito mejor.
¡Feliz mes!
Les escribo luego.

 

 

Ana Lucía.

 

PD: Pueden leer esa entrada que menciono dando click aquí. Les recomiendo que le den una leída porque la colaboradora que lo escribió tiene una manera muy especial y mágica de escribir.

Anuncios

2 comentarios sobre “Manejando meditando.

  1. Cuando voy de copiloto me gusta ver las puertas de las casas. Es algo en lo que siempre me fijo desde chiquita quien sabe porque. Todas son diferentes y se me hace bien misterioso todo lo que ocultan detrás de ellas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s