Un poquito de inspiración

¿Cuáles defectos?

Estaba preparándome para dormir (ya saben, mi rutina de noche), y mientras despintaba mi carita me empecé a preguntar por qué se nos hace tan difícil aceptar nuestros “defectos”. Digo, vivimos con ellos, día a día los vemos y aun así no logramos sentirnos agusto con ellos.
Leyeron bien, agusto, porque no está mal tener “defectos”, y lo pongo entre comillas porque creo que no se deberían de llamar así ya que no hay un molde ni características específicas que hagan a un ser humano perfecto.
Muchos dicen que la perfección no existe, pero yo sí creo en ella. Lo veo así como cuando te enamoras y llegas a amar a una persona. Sabes perfectamente que esa persona tiene cualidades increíbles y maravillosas, pero también conoces y estás consciente de las mil y un debilidades que puede llegar a tener, y a pesar de eso, entre toda esa “imperfección” que tiene tu ser amado, tú lo encuentras perfecto porque te gusta, porque lo quieres, y porque lo aceptas (me ha pasado, me ha pasado).
Son justo esas 3 cosas las que tenemos que hacer con nosotros mismos. Debemos de aceptar nuestros kilos extra, nuestra cara sin acabado de porcelana, nuestro pelo que parece no tener forma alguna, o que por el contrario, parece una explosión. Debemos de aceptar nuestra estatura, la forma de nuestras manos y de nuestros pies, nuestra nariz ancha o delgada, nuestros ojos saltones o que apenas se pueden ver, nuestras cejas que no están de moda por no ser gruesas. Debemos de aceptar todo eso que no nos gusta porque al final, es parte de lo que somos y así nos tenemos que querer. Así nos tenemos que gustar. Tomen en cuenta que somos únicos e irrepetibles y por eso nos tenemos que valorar, porque no hay otro ser igual que nosotros en este planeta. ¿Entienden la magnitud de eso? Es increíble si lo piensas a fondo.
Sí, es difícil aceptarnos y querernos como somos. La verdad es que yo todavía no logro estar 100% cómoda sin pintarme o sin arreglarme mi batalloso pelo, porque aunque sea (muy) poco, créanme que batallo el doble. Pero lo bueno es que yo ya estoy en ese proceso de aceptación y de amarme así como soy.
Por ahí leí que a una persona que aprende a aceptar todas las características que le molestan de su físico, le dejan de importar los “defectos” que antes veía en sí misma. Por eso, aceptar y querer a lo que nosotros le llamamos “defectos”, debería de estar en nuestra lista de prioridades o de metas. Creo que nos conviene, ¿no?
Recordemos que no somos el resultado de una fórmula matemática. Somos más parecidos a una obra de arte: interesantes, únicas, valiosas y diferentes a los ojos de cada persona en el mundo.

Recuerden que para cualquier duda, comentario, sugerencia, o simplemente para platicar, me pueden mandar un mail a: analucia_gy@hotmail.com

Les escribo luego.

Ana Lucía.

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