Entre libros...

Dios nunca parpadea (Parte I).

¡Hola a todos los lectores del blog! ¿Qué tal estuvo su fin de semana? ¿Consintieron mucho a sus mamás?
Como es lunes e inicio de semana, me gustaría compartirles una entrada que los ayude a inspirarse y a darles motivación. Por eso, hoy les voy a hablar sobre el último libro que leí.

La vida de la autora, Regina Brett, está llena de vueltas increíbles. Ella nació en una familia con once hermanos, entonces la atención de sus padres no se podía notar mucho porque se tenían que repartir entre todos los hijos. Regina asistió a una escuela católica donde tuvo varios confrontamientos con Dios, con la religión y con las personas de la Iglesia. Ella dice que debajo de su fé había un profundo pozo de duda que le molestaba y que parecía que se burlaba de ella, pero de ninguna manera Regina quería correr el riesgo de enojarse con Dios porque Él, en ciertos días, era todo a lo que ella se aferraba.

A los 16 años, Brett empezó a tomar mucho. A los 21 se convirtió en madre soltera. A los 30 años se graduó de la carrera que le apasionaba. A los 40 años se casó y un año después se enfermó de cáncer.
Todas esas derrotas, fracasos, enseñanzas, metas, logros y luchas la llevaron a reflexionar y a escribir una columna sobre las lecciones que había aprendido en la vida. La columna tuvo tanto éxito que Regina decidió escribir éste, su primer libro, “Dios nunca parpadea”, con 50 lecciones para las pequeñas vueltas que da la vida. Y ahora, yo les voy a compartir las lecciones que me dejó la autora:

1. Poner la lupa en lo positivo para poder hacerlo más grande: ¿Cuántas veces hacemos exactamente lo contrario? Nos ahogamos en un vaso de agua. Todo sería mejor si las pequeñas bendiciones del día a día las maximizáramos para sentir que somos los más ricos en felicidad.

2. Da el siguiente paso: La mayor parte del tiempo, cuando “estamos en el hoyo”, no podemos salir porque pensamos que dar el siguiente paso significa tener que dar una zancada y pues no, no es así. “La diferencia entre un hoyo y una tumba es que del hoyo puedes salir”.
Los pequeños pasos también cuentan y también hacen la diferencia. Ir paso a paso a a pasitos de bebé es mejor que seguir estancado en el mismo lugar.

3. No sólo reces por tus seres queridos: Me declaro culpable por haber dejado de rezar por todas esas personas que de una u otra forma dejaron de formar parte de mi vida.
Regina nos dice que debemos de rezar por las personas o cosas a las que le tengamos resentimiento. Todas las bendiciones que queremos en nuestra vida las debemos de pedir para ellos también, de esta manera nos podremos sentir en paz.

4. El mundo necesita que seas TÚ: Dice la autora que depende de nosotros decidir lo que valemos y cómo somos significativos para el mundo. Nadie más tiene nuestros dones, nuestros talentos, ideas o intereses. “Eres un original, una obra maestra. Muéstrale al mundo el milagro de tu ser. Fíngelo hasta lograrlo. Todos fingimos”.

5. El miedo y la emoción se llevan muy bien: El libro menciona que todos tenemos miedo de cometer el error de nuestras vidas y por lo menos yo encajo muy bien en esto. Me aterra irme por otro camino que no era el mío y echar a perder toda mi vida.
Pues nuestra autora no cree que exista tal cosa. Ella piensa que aunque cometiéramos cada uno de los errores que nos arruinarían por completo, nuestra vida no se vendría abajo. Solamente cambiaría de rumbo. Por eso, hay que disfrutar de los baches. Hay que saber sentir esa emoción del miedo pero no dejarnos tumbar por éste.

6. Cada “NO” que te da la vida puedes convertirlo en un “SÍ”: El sueño de Regina era ser columnista, pero su jefe se rehusaba a darle ese espacio en el periódico. Después de recibir el primer ‘no’, Regina dejó pasar un tiempo, organizó sus ideas, planeó cómo iba a convencerlo para ser columnista y volvió a pedir un cambio. Una vez más, ella recibió un ‘no’ y ahí fue cuando se sintió derrotada. Al llegar a casa su esposo habló con ella y la convenció para ir una vez más por el ‘sí’. Regina empezó a escribir columnas cada que podía y las presentaba a su jefe hasta que por fin, un día, la autora se convirtió en columnista.
Como dicen, el “no” siempre lo tenemos seguro, así que hay que ir por el “sí”.

7. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy: Como les mencioné en la introducción, la escritora se enfrentó al cáncer a los 41 años de edad. Fue en ese estado cuando ella se dio cuenta que todos somos terminales y que ninguno de nosotros vivirá para siempre. Por eso, debemos dejar de guardar las cosas para una ocasión “especial”. Cada día que despertamos es un día especial. Cada día que despertamos obtenemos una vez más el milagro de la vida. ¿Eso no es lo suficientemente especial para ustedes?

8. Tú eres responsable de tu propia felicidad: Vivimos (y me incluyo) esperando a que alguien más nos de la felicidad que queremos. Vivimos esperando al amor de nuestra vida porque “cuando estemos con él/ella por fin seremos felices”. ¡NO! Sólo yo soy dueña de mi propia felicidad. Tengo que tomar la responsabilidad de mi propia felicidad y, ¿qué mejor que eso? ¿Qué mejor que dejar de esperar algún gesto de parte de los demás que “nos hará felices”? Casi siempre terminamos desilusionados cuando esperamos algo de otra persona, ¿no? Regina nos aconseja que ser feliz sea parte de nuestra rutina diaria.

9. No importa lo buena o lo mala que sea una situación… Cambiará: Tienes una relación hermosa con alguien. Aprendiste a amar cada uno de los defectos de la otra persona. Te sientes feliz y segura de tener esa bendición tan grande que es el amor en tu vida. Pero de repente, algo pasa. Las circunstancias de la vida hacen que esa relación se termine y tú te quedas en un estado de máxima tristeza porque pensabas que era para siempre.
No nos podemos apegar demasiado a nada de la vida porque todo tiene un principio y un final.
Nada es para siempre.
“Nuestro trabajo es no aferrarnos a lo positivo ni resistirnos a lo negativo, sino permitir a ambos que nos enseñen y nos pulan.

Y mis queridos lectores, hasta aquí los voy a dejar por hoy para que no se me cansen. La segunda parte fue mi favorita, así que ¡estén pendientes!
Espero que todos tengan una excelente semana.
Les escribo luego.

Ana Lucía.

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3 comentarios sobre “Dios nunca parpadea (Parte I).

  1. :O

    No puedo! Lulú que hermosas palabras, y no nada más las lecciones sino tu reflexión. Del número 3 en adelante, iba sintiendo como golpecitos en el pecho!…Confieso que he visto este libro y nunca me había interesado, tengo un problema con los libros que tienen en su título la palabra “Dios”, y no es que no me guste, al contrario Dios es el inicio de todo, pero si voy a leer una lectura de Dios, espero que sea algo muy íntimo, profundo y espiritual. Sentía que este libro no lo era, pero no te voy a negar que me ha llamado la atención gracias a tu entrada ❤

    Un abrazo Lulú, y a tu mami también! 😀

    Vianey

    1. Qué bueno que te gustó!!! La verdad, la verdad, el libro no trata mucho sobre Dios, es simplemente las lecciones que la autora ha aprendido a lo largo de su vida (sobre todo después de tener cáncer). Pero te juro Vianey que es un libro increíble, tiene palabras y anécdotas que te dejan huella en el corazón. ¡Es un libro hermoso de principio a fin! De verdad que si tienes oportunidad, no lo dudes en leerlo. Te prometo que no te vas a arrepentir. Como te dije, es un libro 100% mi visión de la vida. Los consejos que quiero dar y que quiero seguir en mi vida.
      Ojalá te animes a leerlo 🙂

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