Un poquito de inspiración

5 beneficios de trabajar.

Me acuerdo que cuando era estudiante, moría por salir de la universidad. Moría por empezar a trabajar y experimentar la vida laboral. La verdad es que no sé por qué los maestros nos asustaban y nos decían que en cuanto supiéramos lo que era salir “al mundo real” y nos pusiéramos a trabajar, íbamos a querer volver corriendo a la escuela.
Es fecha de que a mí no me ha pasado.

La verdad, y gracias a Dios, estoy contentísima en mi trabajo. Voy empezando, pero siento que vienen muchísimas cosas buenas para mí donde estoy ahorita.
Para todos aquellos que están en sus últimos semestres o en busca de trabajo, ¡no se asusten! La vida laboral es muy padre siempre y cuando estés en el lugar o ambiente en el que siempre quisiste estar. Yo estoy en un ambiente que me gusta demasiado y aunque tal vez todavía no tenga el puesto que quiero, eso no significa que no lo tendré en un futuro. A veces tenemos que empezar desde abajo para llegar a la cima. Por eso, la paciencia y perseverancia son claves.

Pero bueno, lo que les quería compartir hoy son 5 beneficios de trabajar:

  1. Ganas dinero, duh: Y aunque tal vez aún seas de las afortunadas como yo que vive con sus papás, eso significa que ya puedes ir comprando y pagando todo por ti misma. Lo que me lleva al siguiente punto…
  2. Inicias tu independencia: Mínima, claro, pero empiezas poco a poquito a despertar en el mundo de los adultos. Tal vez ayudes a tus papás a pagar algo de tu casa: la luz, el agua, el cable, el teléfono, el súper, lo que sea es un signo de que empiezas el camino hacia la independencia. O por el otro lado, comprar tu ropa, pagar tus viajes, tus salidas, también ayuda a dejar de depender de los papás. Pasos de bebés, pero ahí la llevamos.
  3. Te sientes útil: No hay NADA como sentir que tienes un propósito para levantarte temprano todos los días. Ya les conté una vez que en mi etapa de ‘nini’, los días pasaban horriblemente sin propósito alguno. Aunque piensen que el trabajo se vuelve rutinario, la verdad es que todos los días son diferentes pero de ti depende de cómo los vivas.
  4. Estás en un ambiente laboral: Conoces mucha y muy diferente gente. Tus compañeros te pueden enseñar muchas cosas tanto del trabajo como de la vida diaria. Aprendes a ser más paciente, flexible, humilde, respetuoso y servicial.
  5. Mantienes tu mente ocupada: Cuando no tienes nada que hacer, empiezas a emplear tu tiempo en puro ocio, ya sea en actividades que no te aportan nada, o por el otro lado, en estar pensando puras cosas negativas. Todo esto alimenta el estrés y la ansiedad en nuestro cuerpo y en nuestra mente mente y eso no es para nada saludable.

Por eso, aunque nos quejemos por levantarnos temprano, por no tener vacaciones como teníamos cuando éramos estudiantes, o por no haber nacido en una familia millonaria, la verdad es que el trabajo resulta ser una GRAN bendición que debemos de agradecer y valorar en todo momento.
¿Ustedes qué piensan? ¡Cuéntenme en los comentarios!

¡Les deseo un muy feliz inicio de semana!
¡Gracias por leerme!

 

Ana Lucía.

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